Elepants – Augusto Mustafa

A los 20 años, Augusto tuvo la loca idea de creer que todo el mundo se pondría uno de los pantalones que a él le gusta usar. Su emprendimiento remite al 2008, en su primer viaje a los Estados Unidos en donde aprendió algo casi por casualidad. Augusto observó cómo la gente estadounidense vestía distinto que la argentina y eso fue lo que cambió su cabeza. “Salen a la calle como si nada, algunos hombres con pelo afro, otros con crestas, polleras, vestidos de colores y me llamó la atención. Un día estaba en un supermercado y encontré pantalones de pijamas cuadriculados que parecían cómodos. Yo estaba un poco reacio a usar jean porque me apretaba y no me gustaba. Los compré, salí a la calle y los usé. Después volví a Buenos Aires y todos me decían payaso o ridículo por usarlos”, explicó Mustafá.

Entonces pensó: ¿Por qué no dedicarse a hacer estos pantalones que tanto le gustan? Al principio, no tenía idea de cómo lograrlo. Augusto empezó por preguntarle a sus amigos y conocidos a ver si alguno de ellos tenía un taller o sabían de alguien que estaba en la industria. Él sabía que necesitaba tela, cordones, elástico y hojalillos. Al día siguiente fui al Once con su mamá y compré todo lo que necesitaba.

La primera estrategia para difundir su marca de ropa fue recurrir a las redes sociales. Después transformó la casa de sus papás en un showroom y vendió más pantalones. En esa época, Augusto iba a la facultad, estaba con el taller, compraba la tela, las llevaba a los talleres, respondía las consultas en redes sociales, llevaba los pedidos que se compraban online y todavía seguía trabajando en lo de su papá. Él sentía que estaba desbordado y las horas del día no le alcanzaban. Hasta que en una reunión conoció a su primer aliado estratégico. “Un día conocí a Fermín quien hacía alpargatas y nos quedamos hablando más de cuatro horas. A la semana ya éramos socios con un mismo objetivo. Teníamos las mismas ideas en común y nos delimitamos las tareas”, comentó.

“Algo que aprendí en mi camino como emprendedor es que las cosas no son fáciles, no todo se da como uno cree, pero también hay una sola vida y si no nos valoramos o la disfrutamos nadie va a hacerlo por nosotros. Es importante buscar gente que nos potencie, que nos permite ver cosas que uno quizá no vio. Si uno no toma la iniciativa de querer cambiar su realidad, nadie lo va a hacer por uno”, concluyó Augusto.

ANDY CLAR – Chicas en New York

A los 23 años a Andy Clar la paso por encima un colectivo… Algo que pareciera ser un chiste de mal gusto, fue realidad. Después de estar varios meses postrada en el hospital, y a pesar de que algunos creían que podría no volver a caminar, ella se paró y creó una de las plataformas de viaje mas importantes de América Latina.

La marca Chicas en Nueva York, que nació como un archivo de Word con recomendaciones de viaje que circulaba por mail, mutó en un blog, que a los tres meses ya tenía 30 mil lectores por mes y finalmente se convirtió en una comunidad de viajes grupales para mujeres que cuenta con más de 400 mil seguidores en Facebook y 200 mil en Instagram.

En los últimos tiempos extendió sus destinos a otras ciudades como Tokio, Ámsterdam y Santiago, Chile.

Además se convirtió en un libro y un programa de TV que se emitió en la señal mas importante de TV abierta de Argentina, Telefe.

Mauricio Wachs – Silkey

La empresa de capitales nacionales nació en 1969, y hoy emplea a 280 personas.

Además de su línea de cosméticos, cuentan con un instituto de formación y es la única del rubro que integra el 100% del proceso de producción y packaging.

Mauricio Wachs, fundador de la compañía resume en la siguiente frase la visión que lo inspiro hace ya 50 años:

“El mundo de la cosmética me fascinó. Tuve la visión de que era un negocio y fui tras él”.